Iragana

 

El valle de Marquina, que recorre de sur á norte en una estension aproximadamente de dos leguas, forma una especie de horquilla, cuyos brazos son los vallecitos de Bolibar y Echebarría que apoyan sus estremos superiores en los estribos de los montes de Oiz y Urco. La villa de Marquina está en el ángulo que forman la union de los dos rios que bajan de estos vallecitos.

...

La villa de Marquina fundada por D. Tello en 1355 en el llano de Aspilza, que se interpreta "bajo el gran peñascal"y cuyo nombre actual equivale á "frontera"ó límite de territorio como lo es el valle de Marquina, en cuyas cumbres orientales comienza Guipúzcoa, esta villa encierra muchos recuerdos y curiosidades históricas que siento no poder enumerar . Prueba de su antigua cultura es que á principios del siglo XVI ya tenia sereno que anunciaba la hora y el tiempo, y "relojo"público.

En la planicie de la colina qeu domina la casa solar de Murga se celebraban lan antiguas juntas generales de la Merindad, al pié del árbol de Sagastigúren, que "cayó de anciano"á principios del siglo pasado. El campo de Sagatigúren, que hoy es tierra de labrantía, estaba un poco más abajo de la curiosa casería de Iparraguirre.

En la cofradia de Orónzua, que es el espacio superior que media entre los vallecitos de Bolibar y Echebarría, hay curiosidades, recuerdos y bellezas con que se podria llenar un libro. Yendo hácia Munibe por la calzada que costea la falda oriental de la colina de Sagastigúren, estaba la casa del Merino mayor, y en la misma falda radicaba la antigua casa solar de Belárroa, que tuvo con la villa muchos pleitos. Al terminar esta calzada, está el palacio de Munibe en la bajo de una colina, como lo espresa su nombre. De este esclarecido solar, del que hoy es digno representante el Sr. Conde de Peñaflorida, proceden hombres muy ilustres, entre ellos el insigne fundador de la Sociedad Vascongada, que gastó cien mil ducados en sus patrióticas empresas. La cúspide del pináculo de Munibe, que corona un frondoso grupo de pinos, se llamaba Urcamendi, esto es, monte de la horca, porque allí se ajusticiaba á los malehechores. Al pié oriental de este mismo pináculo, hay una especie de hoyada que se llama Lapurzúlu (hoyo de los ladrones) porque allí se sepultaba á los malhechores ajusticiados en Urcamendi. Un poco mas arriba de Munibe, en la hondonada, está la casería de Alzáa, de donde era  nativo el famoso general carlista de este apellido. Alla arriba, en la falda de Iturreta, blanquea, entre un grupo de árboles, la casería de Acoda. El dueño y morador de aquella casería es José de Ugartebúru, que ha lavado aquel solar de una negra mancha comprándole, reedificándose y ennobleciéndole con la nobleza de su linaje, y con su honradez personal. Aquella casa fué durante muchos siglos morada del Merino chico, del verdugo, del ejecutor de las justicias de Urcamendi y las inhumaciones de Lapurzúlu. ¡ Que sueños tan negros y agitados han precedido á los sonrosados y serenos de hoy en aquel pedazo de tierra qeu cobijan los árboles de Acoda!

Casi donde empieza el vallecito de Bolibar, bajo el peñascal de Igoz que corona la blanca ermita de Santa Eufemia, está la casa solar de Ugarte cuyos señores, como cabeza de linage, recibian cartas de reyes en la ferreria inmediata que administraban y espotaban personalmente. En el robledal de Izárraga, que estaba delante de esta casa, se hizo constar en 13 de Octubre de 1610 que Gonzalo Ibañez de Ugarte, señor de aquel solar, capitaneando en 1596 cuatrocientos valientes labaradores armados á toda prisa, hizo reembarcar, ahogándose muchos al reembarcarse, á los herejes de la Rochela que habian asaltado á Bermeo y hacian allí atrocidades.

Mas abajo de Arrechinaga (que merece punto y aparte), en una colina, campea la altiva é ilustre torre de Barroeta cuyos señores recibian tambien cartas de reyes en la ferreria que aun subsiste al pié de la torre.

La torre, ó mejor dicho casa, de Ubilla, cuyo nombre significa "espacio entre dos aguas"está mas abajo, en la isla que forman el rio y el cauce dela ferrería inmediata. En su escudo y su puerta hay estas santas leyendas: "Mejor es la paz.""La paz de Dios sea en esta casa."De esta ilustre casa procedian D. Antonio de Ubilla, marques de Ribas, consejero de Felipe V, é historiador de la sucesion de este monarca.

Inmediatamente encontramos el gran balneario de Urberoaga cuyo nombre equivale á "sitio estrecho donde brota agua caliente."La de este sitio y ase cita en documentos del siglo XVI como fenómeno natural, y en 1825, en que se hicieron de ella análisis y ensayos prácticos, se decia qeu desde tiempo inmemorial hallaban prodigioso alivio en sus dolencias los que la bebian.

...

SAN MIGUEL DE ARRECHíNAGA.

En el ameno y poblado valle que llamaremos de Marquina, porque ocupa sus centro la linda villa de este nombre, hay muchas curiosidades naturales y arqueológicas, cuya enumeracion é historia podria ser objeto de un interesante libro. Allí está el nuevo y gran establecimiento balneario de Urberoaga que apenas erigido, ha adquirido gran celebridad, y con motivo de los muchos forasteros qeu este benéfico establecimiento lleva á aquel valle, la atencion pública se fija con razon en el templo de San Miguel de Arrechinaga que encierra un singular monumento megalítico, con cuya calificacion griega, qeu equivale á formado de grandes piedras, no prejuzgo la cuestion de si aquel monumento es obra del arte ó de la naturaleza.

No poco se ha escrito y publicado de este monumento que apenas  dista quinientos pasos de la villa de Marquina, si bien está en jurisdiccon de Jemein, y el Señor Amador de los Rios le ha dedicado ultimamente una disertacion tan docta y hermosa como todos sus trabajos científico-literarios; pero aun así y siendo yo completamente profano en la ciencia geológica y poco menos en la arqueológica del arte, estoy seguro de poder llevar alguna luz á la historia del monumento, natural ó artístico, de Arrechinaga.

Todos aquellos que han escrito de aquel monumento se han limitado á describirle y á divagar en congeturas sobre su orígen. El mismo D. Juan Ramon de Iturriza, el mas laborioso investigador de aintigí¼edades de Vizcaya, que á fines del siglo pasado recopiló, pueblo por pueblo, cuantas noticias pudo adquirir, se contentó con citar el monumento de Arrechínaga sin decir una palabra de sus orígen é historia. Ninguno ha ilustrado este monumento con datos históricos, seguramente por carecer de ellos, y por primera vez voy yo á llenar hasta donde pueda este vacío. Los tengo muy curiosos y hasta ahora desconocidos de la Merindad de Marquina, y entre ellos hay algunos, aunque no tantos ni tan antiguos como yo quisiera, de S. Miguel de Arrechinaga, templo que el humilde Cronista de Vizcaya no podía dar al olvido en sus indoctas pero perseverantes investigaciones encaminadas a dotar al Señorío de una historia general de que carece. La falta de noticias de aquella curiosa comarca de Vizcaya era tal, que cuantos han escrito de sus antigí¼edades, incluso Iturriza, ignoraban hasta cual fuese el sitio donde celebraba la Merindad sus antiguas Juntas generales. Es verdad que la adquisicion de estas noticias en un país cuyos archivos apenas guardan documetno alguno anterior al siglo XVI, es mucho mas difícil que lo que el vulgo cree, y entiéndase que á la palabra vulgo doy tanta amplitud como el ilustre Feijoó que, aun tratándose de las naciones mas cultas, solo escluia de ella dos ó tres personas de cada mil.

II

El Sr. Amador de los Rios no ha honrado con su presencia las rocas de Arrechínaga y para ocuparse en averiguar su historia solo ha tenido presentes descripciones y dibujos de los que le han precedido en su examen y particularmente la Guia histórico-descritiva del Señorío de Vizcaya, y de mi querido amigo Don Juan E. Delmas, que aunque sea libro muy estimable y curioso, solo podia consagrar alguna página al santuario cuya monografía escribo. Es lástima que el precioso trabajo del Señor Amador de los Rios adolezca de esta falta que no puede suplir un tesoro de ciencia arqueológica y literaria como el que posee su autor.

Conviene este benemeritísimo profesor y escritor, en que los celtas nunca pusieron el pié en el valle de Marquina y por consecuencia no debe ser clasificado de monumetno druidico el de Arrechinaga; pero se inclina á creer que este monumento fuese erigido en los tiempos prehistóricos por el pueblo indígena, ó mejor dicho, aborígena de estas montañas, con un objeto análogo al que tenian algunos de los monumentos célticos, y despues de laber servido para el culto de alguna virtud como la del valor ó para honrar el sepulcro y la memoria de un guerrero ó caudillo ilustre, se consagrase alculto cristiano que el Sr. Amador cree no se generalizó en la region vacónica hasta el siglo X. Tengo que decir qeu mi desautorizada opinión disiente por completo en este último punto de la autorizadísima del Sr. Amador de los Rios, que no me detengo á refutar porque la ocasion me parece inoportuna, y mas que todo porque el discípulo que admira y respeta al maestro, teme ofenderle replicándole y guarda respetuoso silencio aunque crea que el maestro se equivoca.

Mi tarea se vá á concretar á decir humildemente lo que sé y lo que pienso de las rocas de Arrechínaga, por si puedo contribuir con un pálido rayo de luz á disipar la oscuridad que las rodea.

III

La historia de muchas de las ermitas y santuarios de nuestras montañas es la siguiente. Un pecador arrepentido, un hombre naturalmente inclinado al ascetismo, un hombre que hizo voto de consagrarse á la vida solitaria y penitente, ó quizá un hombre que abrazó esta vida porque no encontró medio mejor de subsistir, hizo su morada en una gruta, al abrigo de una roca ó en un valle solitario, alimentándose con frutos silvestres ó con los que le producian unos árboles y un huerto que cultivaba junto á su habitacion, ó las limosnas que le daban los transeuntes ó los moradores de la comarca. Este hombre se puso bajo el amparo de la religion, por piedad ó conveniencia, para lo cual empezó por levantar en su morada un rústico altarcillo y labrar con sus propias manos una tosca imágen de la Virgen ó de un santo al que tributaba mas ó menos sinceramente el culto que le era posible. Aquel hombre concluyó por edificar en su retiro un ermita apelando á la piadosa liberalidad del pueblo, ó despues que aquel hombre murió en opinion de santo ó poco menos, el pueblo la edificó y la hizo objeto de su devocion y sus piadosas romerías y ofrendas.

Como la soledad, el misterio, lo estraño, lo singular, lo maravilloso, lo que sale de la esfera vulgar y comun, se aviene con el sentimiento religioso del pueblo, casi siempre aquel hombre elegia sitio que tuviese, en mas ó menos grado, esta condicion, y casi siempre las ermitas y santuarios de nuestras montañas estan en tal sitio. Por eso la Magdalena de Urállaga (Galdames) está en una singular caverna de donde sale un torrente que forma sorprendente cascada. Por eso San Sebastian de Colisa (Balmaseda), se destaca en un elvadísimo pico que domina todas las montañas y mares cantábricos. Por eso S. Juan se venera en la admirable roca marina de Gaztelugache (Báquio). Por eso los Santos Antonios reciben fervoroso culto en los agrestes peñascales de Urquiola (Abadiano). Por eso la vírgen María tiene un templo en la ladera de Iciar (Deba) que parece desplomarse sobre el golfo cantábrico y otro en las misteriosas soledades de Aránzazu (Oñate). Y por eso el Arcangel San Miguel tiene un altar enel pináculo casi vertical de Ereño (cerca de Guernica) y otro en las rocas de Arrechínaga.

Este viene á ser el origen, la invencion de muchos de los santuarios de las montañas cantábricas y es probable que el origen del santuario de Arrechinaga no sea otro.

IV

¿Se sabé algo, qeu no sea congetural, del origen é historia del santuario de Arrechínaga? Lo único qeu se sabe es lo poco que voy á resumir en pocos renglones, y digo lo único porque desgraciadamente no creo que haya quien sepa mas que ésto ni tanto tampoco.

Siendo el euskara lengua antiquísima y fundándose los nombres euskaros en las condiciones de la localidad ó del objeto qeu designan, no es posible dejar de ver i el nombre de Arrechínaga dá alguna luz con cuya ayuda podamos penetrar en la oscuridad que rodea al origen del santuario en que nos ocupamos. Arrechínaga o Arrichínaga ó Arruchinaga, pues de todas estas maneras he visto escrito este nombre y le he oido pronunciar, significa sitio de piedras suspendidas, de arri, arria-a, piedra, echin ó euchin, cosa suspendida ó en suspension, y aga, nota de localidad. Nadie que tenga el mas vulgar conocimiento de la lengua vascongada dudará de que esta sea la significacion de Arrechínaga. Es indudable, pues, que este nombre es descriptivo del fenómeno qeu tanto llama la altencion en aquella localidad, y este fenómeno está descrito con la precision que se admira en todos los nombres primitivos euskaros. La palabra arri (arri-a con el artículo pospositivo) significa precisamente piedra ó roca suelta, pues para designar la roca viva ó nacidiza, el euskara emplea, en el dialecto vizcaino, la palabra ach, ach-á y ene l guipuzcoano aitz, aitz-a. La terminacion ó nota local aga, que significa "sin estenion", solo se emplea en las localidades estrechas como la de Arrechinaga, asi como la terminacion ó nota local eta se emplea en las estensas y de suave declive.

Escasísima luz nos dá esta averiguacion etimológica para ver donde hay tanta oscuridad, pero por lo mismo que la oscuridad es mucha, no debemos desperciciar ese ténue rayo de luz. La imposicion de los nombre locales en que se advierte el clásico y puro artificio que se nota en el de Arrechinaga, es antiquísima, pues en los conocidamente modernos, es decir, en los que solo cuentan algunos siglos de existencia, este artificio no existe y la terminacion ó nota de localidad aga aparece sustituida con la terminacion eta que sin razon se ha generalizado aplicándose á sitios como Bolueta (Begoña), á que solo correspondia el aga. Por esta regla conjeturo yo que, por ejemplo, el nombre de Arrigorriaga, es antiguo y el de Bolueta es moderno.

Fundado, pues, en esto, conjeturo, ó mas bien averiguo que el nombre de Arrechínaga es antiguo, y por consecuencia qeu el monumento descrito en ese nombre es mas antiguo aun.

V

Al desconocer y analizar el nombre de Arrechínaga he creido entrever en él un nombre personal. Esta observacion es muy curiosa y no la debo omitir, valga lo que valga. El Señor Amador de los Rios sospecha, como ya he indicado, que el monumento de Arrechínaga se levantase para glorificar á un héroe ó tributar una especie de culto á una virtud, sospecha tanto mas admisibel cuanto que era costumbre en los pueblos que podemos llamar primitivos, el levantar monumentos de toscas piedras sobre la sepultura de sus héroes. El nombre personal que creí hallar en el nombre local de Arrechínaga es el de Echin ó Uchin, y si realmente hubiéramos de tomar por este nombre el diptongo echin que he interpretado por cosa suspendida, la traduccion de Arrechínaga seria sitio donde están las piedras de Echin. Ahora bien: quien era Echin ó Uchin? Echin ó Uchin era el valeroso caudillo de los cantabros vizcainos en la guerra qeu estos sostuvieron por espacio de cinco años con las hasta entonces invencibles legiones de Octaviano Augusto. En el canto de Leló cuya historia y traduccion testual publiqué no ha mucho en la Ilustracion Española, se nombra á Uchin en el concepto de capitan ó caudillo de Vizcaya. Una de las estrofas de este canto, descubierto á fines del siglo XVI por Juan Iñiguez de Ibargí¼en en un pergamino que estaba en el archivo de Simancas entre los documentos de Vizcaya llevados á Castilla á consecuencia de la incorporacion de este Señorío á aquella corona, dice:

Tiber lecua
gueldico zabal
Uchin tamaio
grandojó

Cuya traduccion es: "La ciudad del Tiber conserva su estenso dominio sin dejar de ser grande Uchin..."La palabra tamaino no se ha podido interpretar y se cree que sea una especie de sobrenombre ó apelativo del héroe que tambien aparece con el nombre de Uchin ó Echin en otros cantos y locuciones tradicionales.

Tengo una razon, que me parece muy fundada, para creer que la dedicacion al culto cristiano de las rocas de Arrechínaga ó sea la ereccion de aquel santuario, es posterior al siglo XI y anterior al XIV. Sábese que el monasterio de Santa María de Xemeingain, que es la iglesia parroquial comun a la anteíglesia de Jemein y la villa de Marquina, se fundó en el siglo XI por los labradores censuarios de los señores de Vizcaya, y se sabe qeu cuando en 1355 se fundó la villa, aquel monasterio estaba hacia mucho tiempo casi abandonado y ruinoso y era guarida de malhechores porque los moradores de Jemein frecuentaban otra iglesia muy devota que preferian para el culto. ¿Qué otra iglesia era esta? Indudablemente era la de Arrechínaga.

Véase si estas noticias, que he adquirido en los papeles qeu se conservan ene l bien ordenado archivo de la villa de Marquina, y en otros que me facilitaron los marquineses y particularmente los Sres. Mugártegui, conde de Peñaflorida y Bascáran, dan ó no lugar á congeturar lógicamente que el santuario de Arrechínaga es posterior al siglo XI, y anterior al siglo XIV. Si la iglesia de San Miguel hubiese existido en el siglo XI, los labradores de Jemein no hubieran erigido la de Santa Maria.

VI

Desgraciadamente los tiempos prehistóricos que en opinion de los arqueólogos terminan paral a generalidad de los pueblos con la edad de cobre, para el santuario de Arrechínaga no terminan hasta la edad que llamaré de la aguja náutica que dicen se inventó ó aplicó á fines del siglo XIII.

La primera noticia de carácter auténtico, de la existencia del santuario de San Miguel de Arrechínaga que yo he podido encontrar, es de 1451 y se halla en una informacion hecha por la república de Jemein con motivo de uno de los infinitos pleitos sobre jurisdiccion que ha tenido aquella comunidad con la villa de Marquina para cuya fundacion cedió, como todas las comunidades donde se fundaron villas, el mejor pedazo de su territorio. En esta informacion que tenia por objeto rechazar las pretensiones de la villa al patronato de San Miguel de Arrechínaga que Marquina le ha disputado mas de una vez con gran empeño, declaraban testigos octogenarios que á sus padres habian oido decir que no habia memoria de gentes del principio de la ermita "de Sant-Michel de Arrechínaga.”

Cerca de un siglo despues, en 1541, se hacia constar en otra informacion que era inmemorial la fundacion de la ermita de Arrechínaga y que esta ermita habia tenido ermitaños y entonces tenía freilas que cuidasen de ella á cuyo efecto tenia al lado casa en que habitasen.

En 1631 la ermita no tenia ya ermitaño ni freila, pero subsistia la casa destinada á su habitacion y declaraban los testigos que era iglesia de mucha devocion y antigí¼edad.

Ni en estas ni en otras informaciones qeu he examinado se nombra ni se hace la menor alusion á la singularidad del altar de Arrechínaga. Unicamente en un "papel en derecho"de 1542, se dice qeu era aquella "Iglesia muy pelegrina.”

En el citado año 1631, hubo gran escándalo en aquel templo durante la misa. La villa de Marquina habia nombrado mayordomo de la ermita y con este motivo era grande la irritacion de los vecinos de Jemein que con razon han dado siempre mucha importancia á su santuario de Jemein, quisieron impedirlo los de Marquina á viva fuerza, y solo teminó el confilcto con la intervencion del sacerdote celebrante.

Algunos años despues, en 1646, fué por Marquina el Obispo Firminense, y sorprendido de la singularidad del altar de Arrechínaga, y sobre todo de la gran semejanza que habia entre aquel altar y el de San Miguel del Monte Gárgano en la Pulla, fundado á fines del siglo V por el Obispo Sipanto, y tan famoso qeu el emperador Oton le visitó yendo descalzo desde Roma, obtuvo autorizacion y comision del Obispo de Calahorra D. Pedro Gonzalez del Castillo á cuya diócesi pertenecia Jemein, para consagrarle solemnemente como lo hizo. En el acta ó diploma de la consagracion, cuyo original latino se conserva en el archivo de Marquin, dice el obispo Firminense que habia visitado personalmente la gruta del Monte Gárgano y añade: "Porque piadosamente creemos que este santuario de Arrechínaga, por la gran semejanza que tiene con el Monte Gárgano, está bajo el amparo y proteccion del Santo Arcángel Miguel, y aumentándose la devocion cada dia, le consagramos etc.”

En 1734 la república de Jemein determinó reedificar la ermita de Arrechínaga que por se su fábrica muy antigua amenazaba ruina, á pesar de los contínuos reparos que en ella se hacian, y en efecto comenzaron inmediatamente las obras del nuevo templo, y éste se inauguró con gran solemnidad y regocijo público en 1741.

Tales son los escasos datos históricos fehacientes que he podido adquirir, deseoso del ilustrar algo la historia del santuario de Arrechínaga.

VII

En el puente de piedra que dá paso de Marquina á Arrechínaga hay una piedra con caractéres góticos muy bien esculpidos, pero ya casi ilegibles, y no ha fallado quien, recordándole esta última circunstancia el mentir de las estrellas, ha querido hacer creer qeu en aquella piedra está descifrado el enigma del orígen del santuario de Arrechínaga. No he leido por completo la inscripcion del puente, pero sí lo bastante para comprender que está destinada á conservar la memoria de quien costeó aquel puente ó mas bien otro que lo precedió.

El santuario de Arrechínaga, tal como D. Facundo de Goñi le describió en 1841, y salvas algunas alteraciones qeu he creido deber hacer en esta descripcion, es un exágono regular, cuyos lados miden esteriormente 41 piés, y en cuyo interior se ven tres grandes peñas de cuarzo con vetas calcáreas, que unas á otras se sostienen, ocupando un espacio de 110 piés de circunferencia. Las tres se apoyan mas ó menos en una roca caliza que sobresale del pavimento desde un pié á seis.

La del lado del norte tiene 18 piés de altura y de circunferencia 61. Su figura es irregular y toca á la piedra caliza, que sirve de base á todos tres, por espacio de 18 piés de circunferencia. La del lado opuesto, que es entre poniente y mediodia, tiene 46 piés de circunferencia y 14 de altura, tocando á la base caliza por un espacio cuya circunferencia apenas será de dos piés. La tercera y superior, que está entre oriente y mediodia, tiene 29 ½ piés de altura, siendo su circunferencia de diez por donde toca á la base caliza, de 44 á las dos varas del pavimento, y de 87 en la cima. En su parte superior se enlaza con las laterales, y forma con estas como tres grutas que tiene coda una su altar. De estos altares el principal corresponde precisamente al centro de la ermita y se halla frente de la puerta principal. El de la gruta del lado del medio ofrece la doble singularidad de tener un dosel formado naturalmente y tal que no le haria con mas prefeccion la mano del hombre. Cubre toda la mole una media naranja á vuelta de cordel de 28 piés de radio, con un corredor muy cómodo para contemplar el grandioso monumento que ocupa el centro de la rotonda. La arquitectura del templo es de muy buen gusto.

El altar que dá frente á la puerta es el dedicado á San Miguel, y consagrado por el Obispo Firminense. Hay en él una buena imágen del Arcángel trabajada en 1826 por el escultor de Cámara y Director de la Academia de San Fernando D. Esteban de Agreda. Como no viese en el templo la imágen antigua, la imágen inmemorial, la imágen ante la cual ha orado el pueblo durante muchos siglos, la imágen consagrada por el obispo Firminense, pregunté por ella con viva curiosidad y me dijeron con mucha frescura que "como no valia nada", se la quitó de la ermita y la recojieron las monjas de la Merced, en cuya iglesia tampoco pude verla. El alma se le cae á uno á los piés al encontrar vulgo y mas vulgo por todas partes.

VIII

Quédanos ahora por resolver una cuestion importantísima. ¿El monumento de Arrechínaga es obra del arte ó de al naturaleza? Mi opinion es que es puramente obra de la naturaleza. Hace poco mas de un año, en ocasion de bendecirse é inaugurarse el cercano establecimiento balneario de Urberoaga con la asistencia de las autoridades superiores y muchas de las personas principales del Señorio, se habalba de las piedras de Arrechínaga en el supuesto de que eran un monumento druídico, y al ori esto tomé parte en la conversacion y sostuve con las razones qeu aqui voy á esponer, que aquel grupo de rocas era obra de la naturaleza y nada tenia que ver con celtas ni cartagineses ni romanos. Uno de los circunstantes me dijo:

-"Estraño muchísimo que V., poeta, aficionado á todo lo leyendarioy dedicado á relazar la poesía qeu enciarran nuestros valles y montañas, se empeñe en rebajar la del monumento de Arrechínaga rabajando ese monumento á la prosáica categoría de cualquier otro monton de preduscos.

Y y ole contesté, por cierto con calurosa aprobacion de casi todos los que me escucharon:

-Si gusto mucho de la poesia, gusto mucho mas de la verdad. Mas honra hay para Vizcaya y para mi, y tambien más poesía, en que yo pruebe qeu ese monton de piedras es obra de la naturaleza, que no en que pruebe qeu es obra de estranjeros y por consecuencias qeu estrajeros dominaron á Vizcaya y levantaron en ella monumentos idolátricos.”

Los monumentos druídicos ó célticos mas comunes son los qeu voy á enumerar. El menhir y el peulven cuyos nombres significan, el primero piedra larga y el segundo pilar de piedras, servian generalmente para señalar sepulturas, para perpetuar la memoria de algunas hazañas y aun para dividir términos ó terrenos. Los dólmenes dobles y sencillos y el trilito ó lieaven, son monumentos compuestos de varias piedras colocadas de plano sobre los estremos superiores de otras colocadas verticalmente, y estuvieron consagrados á prácticas religiosas, entre ellas los sacrificios á cuyo efecto suelen tener los dólmenes un recipiente para recojer la sangre. Los portales cubiertos tienen mucha semejanza con los dólmenes y se nota en ellos divisiones ó comportamientos interiores. Creese que su plataforma servia para los sacrificios y su interior para algunas ceremonias misteriosas. Las piedras vacilantes que se encuentran en gran número en Francia é Inglaterra, son una roca de gran magnitud puesta sobre otra de manera que apesar de su enorme peso pueda moverse con facilidad. Ignórase el objeto de estas piedras equilibradas. Los túmulos son montecillos levantados artificialmente sobre las sepulturas. Las piedras curvas son unos círculos de piedras colocadas verticalmente y en cuyo centro suele encontrarse un menhir. Los druidas ó sacerdotes celtas practicaban en estos círculos sagrados los ritos religiosos. Por último los alineamientos son hileras de piedras paralelas cuyo destino se ignora absolutamente.

¿Tienen las rocas de Arrechínaga analogía con algunos de estos monumentos? Unicamente tienen alguna con el menhir ó mejor dicho con el peulven; pero esta analogia es muy remota. Con las piedras vacilantes no tienen ninguna por mas que algunos presuman haber en ellas un equilibramietno artificial.

Los arqueólogos convienen en que la naturaleza puede producir por sí sola este fenomeno sin qeu por eso duden de que sea obra del hombre el equilibramiento del mayor número de las que se encuentran en las comarcas que habitaron los celtas. Yo estoy íntimamente persuadido de que la mano del hombre no ha agrupado las piedras de Arrechínaga.

Es muy comun la opinion de qeu aquellas piedras han debido traerse allí de otra comarca por cuanto no las hay allí de su especie. Lo que esto dicen estan ciegos ó mienten á sabiendas. Detras de la misma ermita se ve una roca de cuarzo como las del altar, poco mas arriba hay otras y en toda la ladera del monte abundan los ejemplares de roca cuarzosa. Lo que debe haber de cierto es que haciéndose una cortadura en la base de la montaña para abrir camino, para dejar espacio á la edicicacion ó con otro objeto, quedaron descubiertas las tres piedras fortuita y naturalmente dispuestas en la forma en que las vemos, y en tal estado permanecieron hasta que la devocion popular erijió un altar á su amparo. La idea de esta ereccion pudo nacer de la semejanza de aquellas rocas con las del famoso santuario del monte Gárgano al que antiguamente iban peregrinos de todos los paises de Europa.

No faltan en España ni en Vizcaya mismo ejemplares de rocas naturalmente equilibradas como las de Arrechínaga. En el paso de la cordillera carpetana se ven muchas aun mas atrevidamente equilibradas que las de Arrechínaga, sin que á nadie le ocurra calificarlas de de monumentos druídicos y sí solo de caprichos de la naturaleza.

Cuando se abrió hácia 1830 la carretera que partiendo de Castro-Urdiales atraviesa las Encartaciones con direccion á Castilla, quedó medio descubierta en la garganta de Calzadapuerta, cerca de Abellaneda, una gran piedra caliza colocada sobre otra con un punto de apoyo reducidísimo. Acabóse de descubrir con motivo de la esplotacion de una veta de alcor que apareció á su pié, y temeroso el peon caminero de que se desprendiese al paso de los carros y causase desgracias, con una palanca la derribó é hizo rodar al riachuelo donde se hizo pedazos.

IX

Concluyo esta reseña resumiendo y concretando mi opinion acerca del santuario de Arrechínaga. Esta opinion es:

1º Que el grupo de rocas de Arrechínaga es puramente obra de la naturaleza y no de la mano del hombre.

2º Que en las inmediaciones del santuario hay muchos ejemplares de rocas cuya composicion es idéntica á la del grupo descrito.

3º Que las rocas de Arrechínaga nada tienen que ver con celtas ni cartagineses ni romanos.

4º Que el santuario de Arrechínaga se erigió entre los siglos XI y XIV

Y 5º Que este santuario ha sido siempre objeto especial de devocion por parte de los naturales de la villa de Marquina.