Pasado

 
Si nos fuera posible contemplar desde una altura imaginaria toda la superficie de Vizcaya y examinar lentamente costumbres, aficiones, hábitos, etc, en sus villas y anteiglesias así como en valles y rincones, habríamos de observar cosas interesantes y curiosas, todas muy dignas de ser conocidas y estudiadas. Aquí, diríamos, está Bilbao con ese su enorme afán de progreso y lleno de ansias de evolución y adelanto para irse siempre superando en todo cuanto sea industria, comercio y arte. Más allá divisaríamos Baracaldo y Sestao, satélites de Bilbao, semiocultos bajo las obscuras brumas producidas por los humos de sus grandes factorías. Aparecería luego Portugalete donde descansa una de las bases del Puente Vizcaya que, cual gola ingente, tiene abiertas sus fauces formando el arco bajo el cual han de pasar las embarcaciones que entran o salen por el Nervión, el río que D. Antonio Maura definió: "esa alcantarilla que el gran pueblo de Bilbao ha transformado en magnífico puerto"y al decir de un viejo hombre de mar debiera ser distinguido con la denominación de "Clide de España"recordando al importantísimo rio inglés que convierte a Glasgow en uno de los principales puertos de la Gran Bretaña. Divisaríamos también Santurce que muy en breve será punto principalísimo de Vizcaya y al otro extremo del Abra, vislumbraríamos los varios barrios de la simpática Guecho que en su blasón de campo de plata ostenta árbol de sínople y atravesado al mismo, lobo pasante de sable y en su moldura lleva el curioso lema vasco: "Kaltea dagianak bizarra lepoan"y veríamos esa serie de bellos edificios modernos y sus playas, lugares predilectos para descanso en verano de muchísimas familias bilbainas y demás ciudades españolas. Siguiendo nuestro examen, observaríamos Plencia y demás villas y anteiglesias, así como el castillo de Butrón, de bello aspecto, Gatica, Munguía y luego Bermeo, Mundaca, y contemplando la histórica Busturia llena de viejas leyendas, pasaríamos a Guernica para ver parte del tronco del viejo y santo roble, recuerdo muy venerado por todos los vascos, pues bajo él juraron muchos de los Señores de Vizcaya, gobernarlos con sus propias leyes primitivas. En la actualidad allí vive el árbol, hijo del anterior, también muy respetado por los vascos. Continuaríamos el examen viendo lugares y simpáticos rincones, pero llamaría muy especialmente nuestra atención al llegar a Marquina. Aquí tienes, amigo lector, un pueblo que ha detenido el curso de su historia y ha estacionado su vida en los siglos del medievo. ¡Qué paz reina aquí! Pensamos al contemplar sus calles, plazas, paseos y alrededores. La vida es aquí lenta, tranquila y muy apropiada para el descanso de hombres cuya vida se desliza entre el trabajo intelectual, lucha, polémica y el estudio de grandes y ocultas cuestiones científicas, filosóficas y teológicas. ¿Nos acompaña el amable lector a destapar un poco de la historia de esta Villa para que, en pocas cuartillas, podamos enterarnos sucintamente de sus viejas noticias, costumbres y algo también de su vida actual? Vamos allá: En los Archivos no se tienen documentos anteriores al siglo XIV y uno de los más interesantes es la Carta Puebla que Don Tello, Señor de Vizcaya, concedía. Dice así el primer párrafo de la carta, una vez declarado quién concedía el Privilegio: "Porque los hijodalgos de la Merindad de Marquina me mostraron y dijeron por excrito que cada vez que acaeciere , los de Tierras de Guipúzcoa querían entrar para robar y hurtar en tierras de Vizcaya, que no había otro lugar por do entrar sino por los campos que dicen de Azpilza, que es en el término de Marquina, por la cual dicha entrada habían entrado muchas veces en los tiempos pasados."Solicitaban se le concediera carta de privilegios para fundar una Villa y así evitar los saqueos escándalos y hurtos, y una vez que Don Tello fué autorizado por la Junta del Señorio, concedió la indicada Carta Puebla en Bermeo el día 6 de Mayo de la era de 1393, que es año 1355 de la Cristiana, y desde entonces los habitantes de aquella Tierra Llana disfrutan de todos los privilegios que se les concedieron pero asimismo tenían que guardar las obligaciones que se les habían impuesto. Entre éstas el Señor exigía que los pobladores fueran de la Villa que habría de estar cercada y fortificada con murallas y se lee que: "pero tengo por bien que no entren a poblar ni a morar en dicha villa algunos de mis labradores de tierra de Vizcaya que agora son mis pecheros ni ninguno de éllos porque no pierda los pedidos y derechos que de ellos he de haber". Les dice también hablando del Monasterio de Xemeingane que: "ellos habrán de usar forzosamente y por cuanto dicho Monasterio y rendía mil doscientos maravedises al año, éllos y los que morasen en la dicha villa en adelante me pagarían la dicha renta y que pudieren usar de dicho Monasterio y su haber o propiedad de todo lo que a él pertenecía."En un principio recibió esta villa el nombre de VILLAVICIOSA DE MARQUINA y se fueron construyendo edificios, murallas y demás lugares necesarios. De las 23 construcciones que se levantaron dentro de la muralla, y fueron conocidas con elnombre de "casas mayores", apenas quedan la mitad y ellas muy transformadas. De la casa-torre "Ibita"se conservan únicamente algunos rastros. Pueden verse la de "Anchia"que data del siglo XV muy digna de ser examinada. Las casas de "Ansotegui", "Mugártegui", "Mendizábal"deben también citarse entre las bellas, y no nos olvidemos del Palacio denominado de "Munibe", hermosa construcción de severos y clásicos tonos. En sus alrededores posee varias casas-fuertes entre las que citaremos la de "Torrezar"y "Barroeta". Entre los edificios religiosos, además de la Parroquia que es la pertenecía a Jemein y es la de mayor capacidad en todo el Señorío, citaremos el Convento de Religiosas Mercedarias Calzadas, que data del año 1666. Estas Mercedarias habían estado anteriormente en otro edificio que en 1538 fué construido por el matrimonio Martín Ibáñez de Garacate y María Saéz de Zubillaga, y una vez que fue dejado por ellas, religiosas Agustinas, se trasladaron allí y aun continúan. No podemos dejar de mencionar el hermoso Convocento de Religiosos Carmelitas, fundado en 1691 por el Abad de la Colegiata de Cenarruza, don Iñigo de Munibe. Citemos asimismo las ermitas de San Pedro de Elexabarri, que data del siglo XVI; la del Santo Cristo, que existía ya en el siglo XVI; la de San Martín, que está emplazada en Murue; la de San Roque, en la Casa Hospital, y la de San Juan Bautista, en Iturreta. No podemos dejar de recordar que la Iglesia Parroquial, dedicada a Santa María, como lo están la inmensa mayoría de las construídas en Vizcaya en aquellos tiempos comenzó a edificarse en 1510 y terminó en cuarenta años. Consta de seis columnas y tres naves, siendo la central de belleza y atrevimiento. El estilo es gótico, pero su gracia ha quedado menguada por la excesiva cantidad de añadidos que se le fueron haciendo. Antes de este edificio, estaba el llamado "Monasterio de Xemeingane"del cual hemos podido ver alusión en la Carta Puebla, pero a fines del siglo XIV estaba ya completamente destruída e inservible. Otra construcción religiosa muy digna de ser visitada es la ermita de San Miguel de Arrichinaga, en cuyo interior pueden examinarse tres enormes bloques de piedra en los que se instalaron tres altares. Data esta ermita del año 1710, pero las tres piedras indicadas, a nuestro modo de ver, estaban allí antes que el hombre llegara a estas tierras. Al comenzar el Cristianismo a introducirse en estas regiones, siguieron figurando como algo sobrenatural; más tarde fué edificada la ermita, dejando en su interior lo que durante siglos fué visto como algo sobrenatural y hoy se guardan con cariño y beatitud. No creo haya quedado leyenda ni tradición de estas tres piedras, pero nos hace considerar al contemplarlas, la diferencia enorme de la psicología entre el hombre de aquel entonces y el actual. Durante la primera guerra carlista, esta Villa preparó poderoso batallón que fué conocido por el nombre de "Larruscain", y participó en muchos e importantes encuentros guerreros, y sus oficiales y soldados dieron fidedignas pruebas de su valentía y heroísmo. En la actualidad es Marquina lugar muy amante de sus antiguas costumbres y tradiciones. Allí se respira ese agradable aire de sosiego, reposo y paz. ¡Qué dulce tranquilidad hemos experimentado en ocasiones al sentarnos en su paseo del Prado! Aunque no tiene ferrocarril, está Marquina bien comunicada por carreteras que conducen a Elgoibar para de allí trasladarse por vía férrea a donde fuere necesario; otra carretera llega hasta Durango. Otra vía lleva al turista hasta la simpática Ondárroa, después de pasar por el conocido Balneario de Urberuga de Ubilla, lugar muy apetecido en los meses veraniegos por gentes que buscan allí agradable frescor y salud. Por esta misma carretera se llega hasta la señorial Lequeitio una vez atravesada la aldea de Berriatua, donde se fabrica muy excelente sidra de manzana. Salen de Marquina excelentes jugadores de pelota a cesta; la mayoría se desplaza a las Américas para allí ejercitar su profesión deportiva y son muy admirados por los aficionados de este viril juego vasco. Existe importante fábrica de armas guerreras, varias de ferretería, chocaleterías, etc. No podemos dejar aquí de mencionar el muy conocido y celebrado pastel que en Marquina se prepara y denomina "Kokote"que se envía a casi todos los pueblos de Vizcaya y otras provincias. Se muestran los marquineses, y con mucha razón, muy orgullosos de conservar la milenaria lengua vasca casi en su primitiva belleza; allí se habla aún y se seguirá hablando como siempre se habló y sería muy dolorosa perdiera este idioma su vida muy digna de conservarse como recuerdo rico en locuciones prehistóricas. También son los marquineses muy aficionados a los antiguos deportes regionales, como levantamiento de pesos, arrastres de piedras, corte de troncos de árboles, etc y frecuentemente se celebran allí importantes competiciones. Terminaremos esta breve crónica con un recuerdo a la histórica Colegiata de Cenarruza, emplaza cerca de Marquina. Fué declarada Monumento Provincial hace muchos años y posteriormente se le ha declarado Nacional. Es muy digno este edificio de ser conservado con cariño y sin olvidarnos que, año tras año, debieran irse reparando los quebrantos que pueda ir sufriendo para que siempre sea lugar digno de ser visitado y admirado.