Pasado

 

Hácia los promedios del siglo XIV y cuando las armas del rey D. Pedro de Castilla y las de su hermano D. Tello, señor de Vizcaya, sostenian una terrible lucha en el corazon mismo del Señorío, concedió el conde D. Tello á los habitantes del territorio de Marquina, privilejio para fundar una villa, que al propio tiempo que le sirviese para rechazar las acometidas del rey, sirviese tamien á los pobladores para defenderse de las agresiones de las poderosas familias de Olaso y Astigurribia, orijinarias de Guipúzcoa, que le s oprimian y vejaban á cada paso. Dióla el nombre de Villaviciosa de Marquina y el fuero de Bilbao, expedido desde Bermeo á 6 de mayo de 1355, con la espresiva cláusula de que no morasen en ella los labradores censuarios; "et que la poblarian con esta condicion, que non entrasen á morar en la dicha villa algunos de los mis labradores pecheros de tierra de Vicaya, nin ninguno de los que agora son min pecheros, porque yo non perdiesse los pechos, et pedidos, que á mi han de dar."Mas tarde se llamó la villa, Villaviciosa de Ibita, por haber quedado dentro del recinto murado, del que todavía se conservan algunos vestijios, la antigua y famosa casa-torre de este nombre, hasta que el tiempo lo abolió, dejándole solamente con el de Marquina.
Su situacion es por demas pintoresca, porque se eseñorea sobre una corta pero bella planicie circuida de elevados montes y bañada por dos caudalosos arroyos que, despeñándose de la sierra de Oiz y del monte Urco, despues de serpentear por la anteiglesia de Marquina-Echevarria y por Bolivar, confluyen cerca de la villa, y van á morir á Ondarroa, formando antes de llegar á este puerto, un rio que lleva el nombre de Artíbas. Cuatro calles paralelas tiene la villa, llamadas Goencalle, Erdicocalle y Calleoquerra, atravesándolas Ciar-calle, y cortándolas en sentido opuesto. Estas calles están ben empedradas, y osbre ellas se alzan muy buenas casas, algunas antiguas y armeras, y las demas de bella planta en general, comprendiéndose las de los arrabales llamados Artibái, Abénia, Iturrálde, Múrua y Yúrreta.Coronan este grupo de casas, varias iglesias y algunos palacios, sobresaliendo principalmente la parroquia de Sta. María, que aunque situada en territorio de la anteiglesia de Jemein, es comun á los dos pueblos. Esta iglesia, á no dudar, es una de las mas capaces del obispado, porque mide 150 piés de lonjitud y 102 de latitud, elevándose sobre esta bella planta seis robustas columnas que sostienen tres naves, notable la del centro por su magnitud y atrevimiento. La obra primitiva es del gusto gótico, bastante puro, pero no a´si las que se ejecutaron en épocas posteriores, con las cuales y la profusión de ardornos que hoy ostenta, ha perdido mucho de sus primitiva grandeza. Ademas de este hermoso templo, cuenta la villa con otra parroquia dedicada á S. Pedro, en el barrio de Barinaga, aneja á la matriz, con varias ermitas, un convento de relijiosas mercenarias, y otro de carmelitas descalzos que sirve actualmente de ayuda de parroquia. Este último es de los mejores que cuenta el Señorío, y por lo tanto digno del exámen del curioso: lo fundó en 1691 el Sr. D. Joaquin de Munibe, abad de la Colejiata de Cenarruza.Aparte de estos hermosos edificios que encierra Marquina, posee otra obra que, aunqu de índole diversa, revela el buen gusto de sus habitantes. Nos referimos á la fuente monumental que se alza en la plazuela del Cármen, en la que se invirtieron el año de 1787 que se construyó, mas de cien mil reales. Esta fuente consta de un trozo de columan de mármol gris veteado de blanco, con una greca tambien de mármol blanco que la sirve de chapitel, encima de la que descansa un tazon con tapa, desde el que cuelgan graciosos adornos hasta la columna. De la basa ó zócalo de la fuente, que es cuadrado, brotan cuatro chorros perenes de abundante agua, sobre los que hay un medallon de piedra blanca con filetes de oro en cada lado, en uno de los cuales está esculpidas las armas de la villa formadas de dos lobos andantes, una criz colorada y una orla con esta divisa, VILLAVICIOSA DE MARQUINA, y en los otros tres, los cuartetos siguientes:Carlos Irugarrena

Vizcaico Jaun dalá
Marquiñaco urijac
Eguin nau onelá.
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Ugarteco expeetan
Daucat atorrija
Ubide zaconetan
Ecarri ugarija.
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Ur au ederra zala
Ezanic aitubac
Ala arindu dira
Neque ta castubac.

Las aguas que abastecen á esta fuente, se recojieron en un depósito fabricado cerca de la casa de Ugarte, y atraviesan un acueducto de 3000 piés; y son tan abuntantes y tan ricas, que ademas de manar perenemente sus chorros, abastecen á otras tres fuentes del convento del Cármen, a tred grandes surtidores del matadero y á una alberca que, suelta en los dias calurosos del estío, riega las calles de la villa, templando la atmósfera de la manera mas agradable. Otra fuente, pero de aspecto mas sencillo, brota en la plazuela de Artibay; sus aguas proceden de un manantial que nace junto al puente de Ibarreta.Hay un matadero notable por su aseo y capacidad, buaena casa de ayuntamiento, escelente escuela de primeras letras de nueva planta, de latinidad, clases de rudiemeitnos de matemáticas y de dibujo lieneal, gabineta de lectura, pescadería, hospital, médico y dos boticas perfectamente abastecidas; y dentro del casco de la villa, se ejercen varias industrias, como las de ebanistería, tejidos de lana del país (márraga) cantería, no sienda escasas las tiendas bien provistas de dulces, lienzos, paños y otros artículos de comercio.Tambien se alzan dentro y fuera de su recinto hermosas casas que figuraron en esa crecida falanje de parientes mayores, cuyos hechos se fefieren en las antiguas crónicas. Las formidables torres de Barroeta-Aldamar Torrezar, Ugarte y algunas otras, mandadas destruir por los Señores de Vizcaya á consecuencia de las guerras que sosteniasn y de los males que producian en la comarca, no son para tenerse en olvido pro el historiador de los pueblos vizcainos. Los soñores que las habitaban afiliados en los bandos añacino y gamboino, solo pensaban en aumentar su lanzas y ballestas y en combatir temerariamente, ora entre sí propios, ya tomando parte en las disensiones que ajitaban á los nobles solariegos vascongados y navarros. Hoy estas torres, si bien conservan alguna parte de la obra antigua, hánse transformado en mansiones de placer y recreo, y sus dueños, no solamente abandonaros siglos hace las sangrientas huellas de sus antecesores, sino que se sistinguen por sus cortesanía, por su afabilidad y fino trato, de tal modo, que con justicia puede llamarse á Marquina, la villa aristocrática del Señorío. Y esto dimana de as muchas y notables familias que hay en ella avencindadas, de la union que en todas reina, de sus costumbres verdaderamente sociales; así es que, contínuamente se reunen para celebrar conciertos, saraos y diversiones análogas, donde el buen tono ejerce todo su imperio y en las que predominan los principios de la mas esmerada educacion. En este número se cuentan las de los Sres. Conde de Peñaflorida, cuyos salones están siempre abiertos para el forastero, Murga, Ansótegui, Mugártegui, Múrua, Suínaga, Gogeascoechéa, Ibaséta, Gabiola, Gaytan de Barroeta, Bascáran y otras muchas que seria largo enumerar.Otra de las delicias de los marquineses, es su hermoso paseo del Prado y su juego de pelota. Forma el primero un triángulo de 1222 estados de susperficie con tres calles de hermosos castaños de India y una tupida alfombra de césped en los claros; y el segundo, al costado occidental del paseo, un paralelógramo con bancos corridos de 328 piés de largo y 66 de ancho. Este paseo y juego de pelota se ven concurridos diariamente, y es tal la animacion que en ellos se obseva que no se sabe que admirar mas, si la confusion de las clases, la armonía que en todas ellas reina, la pericia de los jugadores, ó la ajilidad de los bailarines que danzan al compás de la vasca tibia y del tamboril.No debemos pasar en silencio la fiesta que el dia 16 de Julio de cada año dedican á la purísima vírjen del Cármen, porque es de las mas renombradas del país. Nadie ignora que Vizcaya, como todo pueblo patriarcal, ama con delirio las romerías, y tiene por costumbre asistir á sus mas célebres santuarios á tributar homenajes de amor y de agradecimiento á sus santos titulares. El convento del Cármen de Marquina goza de esta predileccion entre todos los pueblos comarcanos. Desde la madrugada de la festividad se vé colmado de bote en bote, y así que terminan los oficios divinos que se celebran con gran pompa, comienza la romería en la plazuela de su nombre, que revienta de estrechez para contener el sin número de personas que á ella van llegando. Allí se baila el grave aurrescu en presencia del tradicional chuzo, antiguo símbolo de la autoridad democrática; allí las choznas esponen gratos manjares; se beben limonadas al aire libre; las aseadas poncheras no cesan de escanciar con ambas manos; las meriendas cubren la alfombra de verdura y flores; y cuando ya repletos los estómagos de los romeros se aprestan á bailar el fandango y el arin-arinca, la animacion raya en frenesí, el buen humor en locura, la alegría en esas decorosas orjías cantábricas de que nos hablan los autores de la antigí¼edad. Allí brillan las matronas vizcainas su esplendidez y hermosura, danzando con un apuesto campesino cuyas piernas tejen las mas difíciles cabriolas, ó se asocia el elgante jóven de la villa á una fresca y gentil casera ataviada con un traje que no admite modas, pero que es clásico y tradicional; - y todos se confunden, aldeanos y villanos, señores y menestrales, y su mueven á un mismo compás, formando lo vistoso de los trajes, la ajitación del baile, el sonido del silbo y del tamboril, del zarrabete, guitarras y panderas, los ujujús que lanza el formidabel pecho y el estampido del cohete que revienta en el espacio, el cuadro mas orijinal, espansivo y elocuente de estas populares diversiones. Hasta que llegan las primeras sombras de la noche y toca el silbo la retirada, y como por encanto se disuelve la inmensa reunion, tornando cada cual á su vivienda. El campo queda entonces desierto; mudo el aire; la luna asoma por la ladera para iluminar la senda que atraviesa el romero, y el alegre sánso repetido en el valle y la montaña, llega hasta el sagrado templo como el último adios dirijido á la inmaculada señora que en él tiene su trono.Las carreteras que atraviesan la villa y que la ligan con las de Ondárroa y Durango, y con las de Elgoibar, de la provincia de Guipúzcoa, la ponen en contacto con la parte mas rica del éste del Señorío y con casi toda la provincia de Guipúzcoa. Ademas de estos caminos por los que cruzan varios coches y facilitan la traslacion del viajero de uno á otro punto, tiene Marquina otros de herradura para la misma Elgoibar, para Lequeitio, Guernica y pueblos intermedios. Por ellos envía sus productos industriales y agricolas y se abastece de los que le son necesarios. Por el de Durango está ligada á Bilbao, y si bien se emplean siete horas en el trayecto, se pasan rápidamente contemplando la belleza del paisaje y los muchos pueblos de que aquel está sembrado.Marquina es cabeza de partido judicial, con residencia fija del juez; ocupa el décimo asiento entre las villas en las Juntas Generales de Guernica y reune 1800 almas. El bascuence que en ella se habla, así como en todo el país bañado por la ria de su nombre, está reputado como el mas puro y elegante de las Provincias Vascongadas. Sus hijos son los mas gallardos, ájiles y lozanos, y en el juego de pelota á blé no hay nadie que les aventaje. En los muchos servicios que en épocas distintas han prestado á la Corona de Castilla se han distinguido por su fuerza y valor de los 200 vizcainos que en 1646 acudieron al socorro del Lérida, la mayor parte eran marquineses y se hicieron notar por sus tallas y coraje: "era una raza de gigantes"dice un historiador de la época: - en la guerra de la Independencia llamaban tambien la atencion por el ímpetu y fuerza con que acometáian á las águilas francesas; - y en la Guerra Civil, que terminó con el abrazo de Vergara, el batallon de Larruscain,  hijo de la villa, reunia la gente mas hermosa y titánica de los ejércitos contendientes.Marquina ha dado hombres muy ilustres á la pátria. Cuéntanse entre ellos Pedor de Marquina, primer abad de al colejiata de Cenarruza en el año d e1380: - Antonio de Marquina arcediano de Valencia en tiempo de Carlos V: - Juan de Marquina, no muy conocido de sus paisanos. Fué uno de los bachilleres de la Universidad de Salamanca, elejido como primer colejial por el vicario general de la órden de S. Agustin, por mandato del cardenal Mendoza, para que asistiera á la comida que dio en el colejio que fundó en Valladolid. Nombróle rector de este colejio despues de haber desempeñado el mismo cargo en aquella célebre Universidad, llegó á ser canónigo de Sevilla, provisor y gobernador de su obispado, y habiéndole presentado los reyes católicos, que le estimaban mucho, para la mitra de Leon, murió anted de ceñirla el año de 1500: - Pedro Fernandez de Mugártegui, insigne caballero, que como apoderado de la Merindad de Busturia, asistió en 1476 á la jura de los Reyes Católicos: - D. Fray Gabriel de Guiléstegui, relijioso franciscano obispo de Paraguay en 1650: - Pedro José de Mugártegui, colejial mayor del arzobispo de Salamanca é inquisidor de Cartajena: - D. Juan Antonio de Mugártegui colejial mayor en el de S. Bartolomé de Salamanca, majistral de Calahorra y canónigo de Compostela: - D. Juan Fernandez de Barroeta, colejial de Sta. Cruz de Valladolid, fiscal de Granada, rejente de la Coruña y del Consejo de Ordenes: - D. Juan y D. Martin de Barroeta oficiales superiores del ejército en tiempo del Condestable: - Don Joaquin de Barroeta y D. José Ignacio de Ansótegui canónigos de Cuenca y de Calahorra y este último inquisidor: - Sor Menda de Guisátegui mercenaria de Marquina, llamada la Santa Madre pro su abstinencia y su gracia para curar enfermos. Cuéntase en la regla y constituciones de la órden, que esta santa mujer no salió en 60 años de su casa y que solo comia yerbas, y estas pocas veces: - D. Juan Antonio y D. Juan José de Moguel curas beneficiados de la parroquia de Marquina, aquel autor del Confesiño-ona, la novela Peru-Abarca y traductor de varios trozos literarios de los clásicos latinos, y del P. Astete, y éste de la novela Baserritarren-escolía y del Egunoróco-lanonác: - Doña Vicenta Moguel, hermana de los anteriores, muy versada en el idioma lantino, filósofa y autora de las escelentes Fábulas vascongadas, varios apúsculos y traductora de la mayor parte de los documentos oficiales que en su época le encomendaba la Diputacion foral: - Fray Bartolomé Sta. Teresa, carmelita, autor de las Pláticas doctrinales y otras obras notables por la pureza de su estilo: - Fray Pedro Astarloa, provincial de la órden de S. Francisco, escritor ameno y concienzudo y varon docto, y otros literatos vascongados notables por su vasta erudicion y buen criterio.JEMíIN ó XEMEíN. Anteiglesia de la merindad de Marquina á ocho leguas de distancia de Bilbao, condinante por N. con Berriatúa y Murélaga, por O. con Cenarruza, por S. con la villa de Marquina y San Andrés de Echevarría y por E. con jurisdiccion de la villa de Motrico en la provincia de Guuipúzcoa. En sus anchos términos habitan 1.221 personas, y su apoderado en Juntas tiene designado el XXVII.º voto y asiento.De sus magnífica parroquia de Santa María, hemos dado cuenta en el capítulo MARQUINA, restándonos solo añadir que se comenzó á edificar el año de 1510 y que se terminó en el de 1550. Pero no es solamente esta iglesia la obra curiosa y rica que encierra Jemein: Entre las cinco ermitas que ademas posee, hay una, la de San Miguel de Arrechinaga, digna de ser visitada pro toda persona aficionada al arte y á lo maravilloso. Es un exágono regular, cuyos lados por lo esterior miden 41 piés y en cuyo interior se ven tres grandes peñas de cuarzo, que unas á otras se sostienen, ocupando un espacio de 110 pies de circunferencia. Las tres se apoyan sobre piedra caliza, que sobresale del pavimento por partes un pié y por otras hasta seis: la que está hácia el norte tiene 18 piés de altura y 61 de circunferencia: su figura es irregular y toca á la piedra caliza, y sirve á todas tres de base por un espacio de 18 piés de circunferencia. Entre mediodía y poniente está la otra de 46 piés de circunferencia y 14 de altura, tocándo á la base por un espacio que apenas tendrá dos de circunferencia: la tercera está entre mediodia y levane y tiene 29 ½ piés de alto, siendo su circunferencia de 10 por donde toca á la base de 44 á dos varas del pavimento y de 87 en la cima, donde se engancha con las otras dos, formando con ellas como tres grutas, en las cuales hay otros tantos altares. De estos el principal se halla en el centro de la ermita, frente á su puerta, y en él hay una hermosa escultura de San Miguel, que sustituyó á la antigua, á la que el pueblo tiene mucha devoción. En uno de los otros dos hay dosel formado naturalmente, que no lo haria mejor la mano del hombre. A toda la mole cubre una media naranja á vuelta de cordel de 28 piés de radio, y todo el edificio que se concluyó el año de 1741 es de buena arquitectura.Junto á esta ermita está la casa del ayuntamiento, y entre una y otra una ancha plaza donde se baila y divierte la juventud; y en puntos separados, algunas casas antiguas y armeras como la de Ugárte, Obílla, Arisméndi, Iturréta-Jáuregui, Artibái, Azpilza, Arescurrénaga, Torrebitárte, Ansótegui, Barroéta y otras mas, de las que han salido hombres ilustres en armas y en letras. Los dueños de estas torres, afiliados en los bandos oñacino y gamboino se hicieron crudísima guerra durante los siglos XIII y XIV. Jemein no solamente es rica por su agricultura sino tambien por su industria; cinco ferrerías y cuatro molinos mueven sus aguas. Produce trigo, maíz, nabos, alubias, hortalizas y frutas, y en sus altos lino y buen arbolado. El monte de Achondóa encierra mineral de hierro, del que se hizo uso en las ferrerías, pero con mal éxito, por no ser conveniente á su sistema de fabricación. En algunos otros brotan riquísimas aguas, todas minerales y una termal llamada Uberoága.

Con decir que Marquina y Jeméin están unidas, sabe el viajero que hay carretera abierta hasta los dos pueblos y que por ella cruzan varios coches, sobre todo en estacion de verano.