Historia

 

HISTORIA

Markina-Xemein es, en lo que a la religión se refiere, muy parecido a cualquier otro municipio, o quizá algo más prolífico, por la abundancia de instituciones religiosas en nuestro término municipal. Nuestra vida social y cultural está plagada de religiosidad. Si miramos atrás, a los tiempos de nuestros antepasados, podemos ver claramente vestigios de esa presencia religiosa. El concepto de religión puede ser muy amplio, pero aquí y ahora, tenemos que referimos inevitablemente a la cristiana y católica.

La cultura vasca de nuestros días está estrechamente ligada a la cultura cristiana. Esto es algo evidente en la lengua y en las instituciones públicas. Sirvan de ejemplo éstos términos: cofradía, que significa barrio; anteiglesia, como se denominaba a las viejas entidades de población de Bizkaia que no eran villas, que tomaban ese nombre porque las juntas locales se celebraban siempre en el pórtico de la iglesia del lugar; piela, para distinguir a la autoridad de la anteiglesia; piel-harria, o mesa de piedra situada en el pórtico de la iglesia en la que se sentaba el antedicho; erromeria, como se llamaba inicialmente al viaje/peregrinación realizado por motivos religiosos (concretamente a Roma) y que incluso actualmente, no deja de ser una fiesta popular que se celebra con la excusa de la visita a un santo determinado; erromesa, como se denomina al peregrino que de pueblo en pueblo se dirije a un santuario (según el propio vocablo, ese santuario sería el de Roma, corazón de la cristiandad)... Estos son simples ejemplos de una realidad mucho más amplia, que demuestran con claridad la huella que ha dejado la cultura cristiana en nuestra cultura.

INSTITUCIONES

Parroquia

Es una célula de la diócesis; una parte concreta de la diócesis cuya responsabilidad ostenta el rector; representa a la familia de Dios que tiene una única alma; a la familia social; a la agrupación cristiana local; a la iglesia visible establecida en todo el mundo. Es la parte visible de la organización jerárquica de la Iglesia, la más próxima al pueblo. Por tanto, la parroquia es la comunidad de los cristianos; no es el edificio, a pesar de que desarrolla gran parte de su actividad en ese edificio, del que toma nombre.

En Markina-Xemein hay varias parroquias: Ntra. Sra. de la Asunción de Xemein; Ntra. Sra. de Ziortza, Santo Tomás de Bolibar, San Pedro de Barinaga y San Ignacio de Amalloa (Larruskain).

Pero no es imprescindible la condición de iglesia parroquial para reunirse el pueblo cristiano, para celebrar los sacramentos, para proclamar la palabra de Dios y celebrar culto religioso. En Markina-Xemein, muchos cristianos se reunen en las iglesias de Ntra. Sra. de la Merced y Ntra. Sra. del Carmen para vivir su religiosidad, a pesar de no ser iglesias parroquiales.

Barrios ó cofradías

La palabra auzo nos define un concepto general que, según el contexto, puede adoptar significados diferentes. El término kofradía, sin embargo, tiene una acepción que, inicialmente no deja de ser religiosa. Significa hermandad, ó, parentesco. Es una vecindad organizada en torno a una ermita o santuario.

La ermita es un edificio para el disfrute de la comunidad que, además del culto religioso, cumple también funciones civiles. Hoy en día, también, es habitual exponer anuncios municipales en sus puertas. Pero, en este sentido, la parte más significativa de una ermita es su elizpe, o parte porticada que la rodea. En ese lugar se reunían antiguamente los representantes de los vecinos de los barrios. La ermita era el eje de la vida vecinal

En algunas localidades vizcaínas todavía perduran las tradicionales organizaciones denominadas cofradías. Surgieron en torno a una ermita y así continúan. Los vecinos se reúnen en la ermita y ésta es la que da firmeza a su organización.

Esa junta de vecinos constituía el organo superior de la cofradía. La que elegía los cargos anuales y  organizaba las actividades comunales; además, era esa misma junta la que adoptaba los acuerdos referentes a los bienes vecinales.

En Markina-Xemein existen unas cuantas cofradías: las más conocidas y, que han logrado mantener la condición de cofradía hasta nuestros días, serían: San Joan de Amalloa (que según la tradición, fue la primera parroquia de Xemein); San Martin de Murua; San Cristobal de Iturreta (inicialmente construida bajo la advocación de San Juan Bautista; denominación que adoptó la sociedad/comunidad fundada en 1632, aunque tras su renovación en la década de los 60 del siglo XX, promovida por Joan Mari Solozabal, pasó a llamarse: ASOCIACIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA  Y SAN CRISTÓBAL DE ITURRETA); y Santa Marina (Santamañe) de Barinaga.

Cabe mencionar otras dos ermitas reseñables, ubicadas en el que fué término municipal de la antigua anteiglesia de Xemein: Ntra. Sra. de Erdotza y San Miguel de Arretxinaga. Estos edificios son santuarios y, por su proximidad al núcleo urbano de Markina-Xemein, no tienen el carácter religioso y civil de las cofradías. Tanto en lo que se refiere a una como a la otra, existe entre sus vecinos un claro sentimiento o vocación de comunidad, pero al confundirse entre los vecinos de la villa de Markina, ese sentimiento o vocación no acaba de materializarse. La ermita de Ntra. Sra. de Erdotza, situada en el antiguo Camino de Santiago, parece querer reforzar ese hecho. Y, en lo que se refiere a la ermita de San Miguel de Arretxinaga, es un lugar a destacar en nuestra oferta turística, así como algunas instituciones civiles de los vecinos de Xemein que se encuentran en sus inmediaciones, tales como: ayuntamiento, escuelas... Ciertamente, es muy significativa una tradición que se revive año tras año el día de San Miguel: de la parroquia (que lo era a su vez de Markina y Xemein) de Ntra. Sra. de la Asunción partía una procesión hacia Arretxinaga. La Corporación de Xemein acostumbraba a esperar en el puente, que hace de límite entre los dos municipios. Al llegar al lugar, se detenía la procesión y ambos alcaldes se adelantaban a la línea que separaba los ámbitos competenciales de cada cual, y cruzando las varas besaban la cruz que éstas formaban; primero el de Markina y luego el de Xemein. Tras lo cual, el Alcalde de Markina, asistido por su alguacil, volvía a la villa mientras seguía la procesión, ya en terrenos de Xemein, encabezada por la corporación de la anteiglesia, hasta la ermita de Arretxinaga. Se cree que este acto representa el abrazo de los alcaldes para firmar la paz entre los dos municipios tras las numerosas luchas y conflictos mantenidos entre ambos durante los siglos XVI y XVII. También en esta ocasión, al igual que en el tema de las cofradías, aparecen estrechamente ligados el aspecto religioso y civil, pero nunca mezclados. Esto es, unidos naturalmente pero, a su vez, libres y cada cual con sus competencias.

Los xemeindarras, quizá porque aún guardan en su subconsciente lo que fueron, viven ese sentimiento de unión, pero con un punto de orgullo, que probablemente les ha sido transmitido de generación en generación.

El beaterio de San Agustin.

Junto a la iglesia de Xemein, nos encontramos con una casa antigua, denominada de San Agustin. De ahí que el vial que parte de esta casa hacia la calle de Abesua sea también de San Agustin. Según J.J. Mugartegi, anteriormente el inmueble se llamaba Monasterio de la Piedad, pero posterior a 1621 pasó a denominarse tal y como la conocemos en la actualidad. La creación de este beaterio data, según documentación consultada, de 1543. En castellano se refiere a sus moradoras como "beatas”; en euskara "serorak", pero este término pueden generar confusión entre diferentes vascoparlantes, puesto que en Nafarroa e Iparralde es sinónimo de moja ó lekaime. Quiénes eran las serorak? En opinión de Larramendi, las descendientes de las diaconisas procedentes de los primeros tiempos de la cristiandad. Al parecer, el nombramiento de serora (beata) era un acto público; después del cual el obispo tenía que dar su conformidad. Vivían en comunidad y vestían un hábito de una Orden concreta. Sus cometidos más básicos eran: la limpieza y el ornato de las iglesias, hacerse cargo de la argizaiola y el sagrario. Dirigir los oficios religiosos destinados a las mujeres, responsabilizarse de cuestiones que directamente no recaían en los sacerdotes en procesiones y funerales... En ocasiones vivían solas en viviendas anejas a las ermitas y santuarios. En la mayoría de esos casos se optaba por nombrar un varón para el cargo. En castellano se les denominaba ermitaño o eremita, y en euskara eremutarak o padarrak. Precisamente, la casa ubicada junto a la ermita de Arretxinaga se llama así, porque era donde vivía el responsable de la ermita.

Puede ser que en el beaterio de Xemein vivieran seroras o beatas durante unos cuatro años. Lo que sí sabemos es que fue convento de las Monjas Mercedarias en 1.547. El 18 de octubre de 1.635 éstas transladan su residencia al lugar que ocupan actualmente, y en 1.967 vienen a ocupar su lugar las beatas de San Agustin, a invitación de Joan Andonegui y Bidarte, patrón del beaterio, bajo las órdenes de los Agustinos de Durango.

Órdenes e instituciones religiosos.
Las Monjas de la Merced.

Es la institución religiosa más antigua de las radicadas en Markina-Xemein. Tal y como comentábamos anteriormente, vivieron en el beaterio de San Agustin de Xemein desde 1.547. Sin clausura, durante unos años. En junio de 1.621, sin embargo, pasan a cubrirse con un velo negro y a prometer voto de clausura. La madrugada del 18 de octubre de 1.635, cuando aún no había amanecido, se trasladaron al lugar que Ana Sarasua les ofrecía en Abesua. Y se llevaron con ellas el sagrario, la campana, los objetos sagrados y restos de las monjas fallecidas. El traslado se realizó sin conocimiento de las autoridades religiosas y municipales, y sin la autorización del Obispo de Calahorra. Pero, a pesar de que esas autoridades se manifestaran rotundamente contra el traslado, las monjas no cedieron, y se supone que sus razones (hondas y justas, sin duda) tendrían para haber tomado la determinación.

A partir del 1917, cuenta con colegio. Durante los primeros años continúan siendo monjas de clausura. En 1.924, Margarita Maria Lopez de Maturana manifiesta al General de la Orden su deseo de constituirse en institución activa y misionera. El Papa Pio XI dio su conformidad y las primeras misioneras partieron hacia Wuhu (China)  el 19 de septiembre de 1.926. El 13 de diciembre de 1.930 le fueron concedidas a la Comunidad de Berriz las constituciones de la nueva institución misionera. Posteriormente, el convento de las Mercedarias de Markina se trasladaría a la nueva Institución Misionera de Berriz.

La Congregación de Mercedarias ha venido realizando durante muchos años una gran labor a través del colegio. Durante los últimos años, la iglesia de su convento, ha sido utilizada en más de una ocasión para desempeñar funciones parroquiales.

Los Padres Carmelitas.

Santa Teresa inició la renovación de las Madres Carmelitas en el convento de San Jose de Avila en 1.562, y la de los Padres Carmelitas en Duruelo, en 1.568, con la ayuda de San Juan de la Cruz. De esta manera, la Orden Carmelita Teresiana se extendíó por todo el mundo.

En Markina, el convento se crea el 2 de febrero, siendo su fundador Ignacio Munibe y Axpe, abad de la Colegiata de Ziortza, hijo de los condes de Peñaflorida. La iglesia, por su parte, se funda el 15 de agosto de 1.724.

Los carmelitas, dedicados a la oración y al apostolado, hacían vida normal hasta la invasión francesa, a partir de la cual se verán obligados a abandonar el convento (1809-1813) que será ocupado por los soldados. Aita Bartolomé logra recuperar el convento en 1.813.

Tras una época de ambiente socio-político un tanto revuelto, el Estado decretó el cierre general de los conventos. Los Carmelitas de Markina tuvieron que abandonar el convento en 1.839. Posteriormente, el convento fue escuela, hospital y cuartel.

Este convento de Markina tuvo gran importancia en los años posteriores, puesto que la restauración de la Orden y su refundación se inician en Markina, en 1.868. Desde aquí, la Orden se extenderá a toda Euskal Herria, España, India y Sudamérica. Además, Markina contribuyó a la unión de la Orden, que se hallaba dividida en dos (la Concregación Italiana y la Congregación Española).

En la autorización para el reestablecimiento de la Orden se imponía una condición: la apertura del colegio de misioneros del otro lado del océano. Han sido numerosos los excelentes misioneros que, educados aquí, han prestado sus servicios en Sudamérica y, especialmente, en la India. A lo que hay que añadir el gran trabajo desarrollado por la comunidad en el apostolado y la cultura vasca.

Las Madres Carmelitas

Popularmente conocidas como Las monjas de abajo. El 14 de junio de 1.890, seis monjas procedentes del Convento de San José de Avila dieron inicio a la fundación de Markina. Provenían de Avila, y quizá por ello, bautizaron el convento de Markina como Convento de San Jose, en honor a aquél primer convento fundado por Santa Teresa. El nuevo convento se construyó en la casa-torre y huerta cedidas por Epifanía Argaiz y Munibe a petición del padre carmelita marquinés Pedro Jose Alkorta.

Han permanecido en Markina durante 113 años, y el 30 de marzo de 2.004 se trasladaron al convento nuevo de Zaldibar.

Algunas asociaciones y movimientos creados en torno a las órdenes religiosas.

En el convento de La Merced, casi toda la actividad desarrollada ha ido encaminada a la enseñanza.

En el de los carmelitas han surgido diversas cofradías y asociaciones, tales como: La Tercera Orden del Carmen, la Cofradía de Nuestra Sra. del Carmen y la Semana Devota, la Asociación Devota de Santa Teresita, La Cofradia de San Jose y la Cofradía del Niño Jesús de Praga. Estas dos últimas han desarrollado una actividad muy fecunda hasta hace bien poco y están en el recuerdo de muchos marquineses.

La fundación de la Cofradía de San Jose se fija en 1.889, pero hay indicios documentados de su existencia anterior, aunque no se dan fechas exactas.

El fundador y promotor de la Cofradía del Niño Jesús de Praga fue el Padre Cecilio, natural de Barajuen (Aramaio), que la creó en 1.914. Hasta la década de los ochenta, esta cofradía tuvo gran raigambre entre los niños de Markina. Como muestra de la cual permanece la imagen en marmol blanco del Niño Jesús de Praga sobre la fuente de Goiko Portal, colocada en 1.923.

La más antigua es la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen. Uno de los pocos documentos que se salvaron de la quema o pérdida de los franceses fue el libro de esta cofradía. Se creó en 1.777. Las listas que recoge el libro están dispuestas pueblo a pueblo. Además de gente de Markina-Xemein figuran muchas personas de otros pueblos vizcaínos y tambien gipuzkoanos. Hay muchos personajes famosos entre los cofrades de Ntra. Sra. del Carmen. En un mismo folio se encuentran, por ejemplo: Joan Antonio Moguel, un poco más abajo Cosme Madariaga (padre de Fray Bartolome), dos líneas más abajo, Vicenta Moguel, sobrina de Joan Antonio. Más adelante, aparecen un par de páginas manuscritas de Fray Bartolomé...